Dos horas antes del pitch — y la mente en blanco
Dos horas antes del pitch, y tu cabeza ha olvidado todos los logros de los últimos años — solo los fracasos siguen ahí. Aquí recuperas en 60 segundos tres evidencias concretas con las que entrar a la sala.
Para los próximos minutos
Antes de un pitch, los fracasos pueden volverse más fácilmente accesibles que los éxitos. Eso se siente como un juicio sobre tu competencia, pero es ante todo una instantánea del momento, no un diagnóstico neurológico.
Busca tres evidencias concretas — no afirmaciones, no frases de «soy bueno», sino datos. Fecha, cliente, resultado. «Marzo 2025, pitch Volksbank, contrato conseguido.» «Octubre, call de inversores X, reunión de seguimiento.» Con tres basta. Tu cabeza no los ha perdido, solo necesita recuperarlos.
Si no los encuentras en el momento, ese es el verdadero diagnóstico — no que no fueras bueno, sino que no tienes un registro. Anótalos después de este pitch en una lista aparte. La próxima vez estarán ahí.
En el pitch: lleva las tres evidencias como anclas silenciosas, no como argumentos. No necesitas mencionarlas — solo necesitas saber que existen. Eso baja tu voz un tono y hace que la primera frase salga con más solidez.
Paso a paso
1. Siéntate 60 segundos
Pon el cronómetro, nada de móvil, nada de diapositivas. Solo tú y un papel o una app de notas.
2. Tres datos, ningún adjetivo
Fecha, contexto, resultado. Sin valoraciones, sin frases de «fui genial». Solo qué-pasó.
3. Como anclas silenciosas en la mente
Lleva las tres a la sala como presencia silenciosa, no como argumentos. No necesitas mencionarlas.
4. Guardarlas después del pitch
Fecha, situación, resultado en una lista aparte. Ese es el comienzo de tu base de datos de evidencias privada.
Preguntas frecuentes
¿Por qué no una afirmación clásica?
Porque tu cabeza en ese momento rechaza activamente las afirmaciones — cuanto más te insistes en que eres bueno, más fuerte reacciona el contable interior. Las evidencias funcionan de otro modo: no son negociables, porque ya han sucedido.
¿Y si no se me ocurren tres evidencias?
Es información importante, no un fracaso. Toma las que te vengan — aunque sea solo una — y escríbela. Después del pitch habrá tiempo para una lista completa; en ese momento una sola evidencia es suficiente, porque rompe el reflejo de memoria selectiva al menos una vez.
¿Funciona también en intervenciones sin tiempo de preparación?
Sí, entonces reduces la secuencia: una evidencia, una frase, una respiración. El mecanismo es el mismo — romper la memoria selectiva antes de hablar.